martes, 15 de octubre de 2019

LAS BARBERÍAS DE LA PUERTA DE LA MAR





En la Edad Media no había baños sin barbería, se situaban en las puertas donde existía mayor movimiento comercial y el de barbero era uno de los oficios imprescindibles que iba más allá de cortar el pelo y afeitar ya que también ejercían como cirujanos menores, realizaban sangrías y estaban al día de los que sucedía en el devenir cotidiano. Intrusos matasanos, incluso boticarios y sanadores.

Las barberías de la Puerta de la Mar se situaban en las tiendas de la calle del hospital de la Misericordia, actual San Juan de Dios en 1566: “e sobre cinco tiendas questán en la calle de la Misericordia que alindan las unas con las otras e alinda con tienda de Burgos e alinda con las casas de la Cantera e alindan con casas de Fernán Mateos e con tiendas de Francisco Hernández barbero e por delante la plazuela de la Puerta de la Mar”. Francisco Hernández se titulaba en 1559 como cirujano y sus hijos Francisco y Martín Hernández sucedieron a su padre en el oficio.

Sus vecinos los Burgos regentaban otra de las barberías, de hecho el primer Burgos, Pedro de Burgos barbero, había venido con el repartimiento de bienes tras la conquista y sus descendientes continuaron con el oficio siendo la trayectoria idéntica a los Hernández pues en 1561 Bartolomé de Burgos se titulaba cirujano.

No puedo resistir decirlo, muchos a estos alturas lo habrán pensado, las barberías se mantuvieron en el mismo lugar más de 500 años, quien sabe si más teniendo en cuenta la más que probable presencia de barberías andalusíes.



Si me preguntan cuál es el significado de tradición, les contestaría que tradición es esto, mantener durante siglos los mismo oficios: la barbería de Rogelio en San Juan de Dios junto a la Posá, la de Manolo Cantos en la esquina de la plaza de José Palomo junto a la sede de la Pollinica y la de Guerrero primero en la calle Alameda y desde 1958 en Enrique del Castillo y  un poco más abajo en Ramón y Cajal la de Francisco Cantos Lima y en la otra acera la de los Hermanos Pérez y alguna más que no recuerdo.

Las tradiciones en ocasiones se rompen, es el signo de los tiempos dicen, ahora se llaman peluquerías hairstyle y salones de bellezas, ya no quedan barberías de tertulia y perder el tiempo, de esas que, como una vez me preguntó un peluquero que me iba a dar cháchara y no me conocía ¿poco o mucho, del Madrid o del Barça, a favor o en contra?

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