Retazos de historia de Marbella
y otras reflexiones

domingo, 15 de abril de 2018

TOMA DE LAS DIEZ NAOS INGLESAS SOBRE MARBELLA



La primera vez que lo vi fue en una mala reproducción en blanco y negro de un libro reeditado de otro del siglo XVIII, “Población General de España, sus Reynos y Provincias…” de Juan Antonio Estrada. Apenas se apreciaban unos barcos y una población al pie de un monte que se entendía era Marbella aunque no hubiera ningún parecido o indicio que era nuestra ciudad salvo que era puerto de Mar y que estaba fortificada.




La imagen corresponde a un fresco situado en la galería baja del palacio del Marqués en Viso del Marqués construido por el I Marqués de Santa Cruz don Álvaro de Bazán y Guzmán, capitán general del Mar Océano y de la gente de guerra del Reino de Portugal. Fue construido entre 1564 y 1586. Los muros y techos se hallan cubiertos de frescos de doble temática: por un lado, escenas mitológicas y, por otro, batallas navales y ciudades italianas relacionadas con la trayectoria militar del marqués y de sus familiares. 8.000 metros cuadrados de frescos manieristas elaborados por Giovanni Battista Peroli con Esteban Peroli y César de Bellis.​ Fue un espacio creado para exaltar sus virtudes militares.




Con el tiempo pude ver el fresco en color y en toda su amplitud. Mostraba un paisaje abierto con diversos accidentes geográficos pero lo más interesante era la cartela que explicaba lo recreado:
TOMA DE LAS DIEZ NAOS YNGLESAS SOBRE MARVELLA
“La santidad de Pío V pontificaba y en España reinaba Felipe II cuando Don Álvaro de Bazán, primero marqués de Santa Cruz, Capitán General de las galeras de su Majestad, estando invernando en el Puerto de Santa María fue avisado del corregidor y alcaide de la ciudad de Gibraltar cómo habían entrado en aquel puerto diez naos inglesas las cuales después de haber hecho consejo en su capitana habían querido sacar de él una francesa que estaba suelta disparándole mucha artillería la cual se defendió por la ciudad y fortaleza a cañonazos.
El marqués con toda diligencia hizo aprestar cinco galeras de las de su cargo, con que partió la misma noche la vuelta de Gibraltar de donde fue avisado que los ingleses salían ya del Estrecho y haciendo fuerza de remos las descubrió sobre Marbella y después de haberles requerido en nombre de su Majestad se le entregasen para castigo de haber quebrantado su real puerto no queriéndolo hacer poniéndose en orden de batalla la combatió y rindió y llevó presas a Gibraltar donde se hizo justicia de los culpados.
Túvose su Majestad por muy servido de tan buen suceso que es el que se muestra en este cuadro lo mejor que se puede”
.




“Lo mejor que se puede”, el fresco intenta narrar una batalla que se produjo en aguas cercanas a Marbella debido a un enfrentamiento sucedido en el Peñón de Gibraltar, 78 kilómetros de distancia que debían ser incluidos en un dibujo de dos metros de ancho y tres de alto de ahí que esa frase invite a pensar en las dificultades que tuvieron los pintores para su recreación. El resultado es una amplia vista de pájaro con Gibraltar y su bahía como motivo central, así lo explica Rosa López Torrijos (“Episodios de guerra comercial en un paisaje inédito de la Bahía de Gibraltar”) en Arte en tiempos de Guerra, CSIC, 2009. 

¿Y dónde se representa a Marbella? Pues curiosamente pese a ser la que titula la historia aparece alejada, en la esquina superior derecha, exenta sobre una pequeña península casi isla, a los pies de una pequeña sierra, la Blanca. Se representa por lo que alguien contó o quizás por algún dibujo o esquema, acaso es el recuerdo de su vista desde el mar de alguien que navegó cerca. Anton van den Wyngaerde la dibujó pocos años antes, en 1567, también a vista de pájaro pero desde el norte y bien pudo servir de modelo.




Lo cierto es que la ciudad entonces parecía estar aislada como un istmo por los dos riachuelos, el de la Barbacana y el Huelo que la rodeaban pero se exagera esta posición probablemente para destacarla en el fresco. Entre las murallas y el mar estaba el barranco de la Mar que era el fundamento defensivo de la ciudad: “Lo primero que la dicha çibdad es muy fuerte en sitio y de mucha calidad e importançia, la qual no se puede batir en manera alguna desde la mar, porque si los navíos de moros llegan cerca de tierra no la pueden coger por una barranquera que ay entre ella y la mar”.



El fresco muestra una ciudad amurallada, sin puerto, con altas torres que sobresalen intramuros y que parecen no caber debido a su gran densidad y aunque se considera una imagen estereotipada, copiada de otros modelos, coincide con lo que era entonces Marbella. La muralla sur tiene tres torres albarranas principales como las que existieron, la central correspondería a la de acceso a la Puerta de la Mar. El pináculo estilizado, que es la forma de representar la torre de la iglesia, se sitúa donde la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y a su derecha dos torres, acaso las de la puerta de Málaga o incluso las casas de don Alonso de Bazán que están junto a dicha puerta y que podría ser un elemento destacado en el dibujo por el parentesco de don Alonso con la familia del Marqués de Santa Cruz. Detrás destaca la torre más alta que concuerda con la del Homenaje en el Castillo que es la central que da a calle Portada y a su izquierda otra torre más que sería la de la Puerta de Ronda. A su lado aparece lo que puede ser una cúpula, probablemente la imagen de un templo con su torre campanario que bien podría ser San Sebastián o el Santo Cristo en el Arrabal, quizás ambos. Con una imagen más nítida es posible que se puedan identificar más o mejor otros edificios.

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