Retazos de historia de Marbella
publicados en el diario Marbella Express
y otras reflexiones

jueves, 1 de julio de 2010

Luis Gutiérrez Soto




La sublimación de un lugar, la fascinación por su paisaje, el encuentro con los archivos de la tierra, sus gentes, el placer de los aromas y el goce de sus sabores es parte del viaje. La profundización en la relación entre el hombre y el entorno visitado puede llegar a convertirse en un vínculo persistente. Así ocurrió cuando el arquitecto Luis Gutiérrez Soto visitó la Hacienda Guadalmina de Norberto Goizueta en 1935: "una extensa zona que no dudamos en calificar de la más bella y mejor dotada. Era la tierra ideal para la casa y el cortijo con el que soñaba el ilustre vasco de Andalucía”.Esta identificación bucólica, que remite a la tradición idealizada de la vida campestre, y que pocos años después asumiría la arquitectura turística como un componente más de su definición metafórica, cimentaba unos sólidos vínculos: “¿vale o no vale la pena detenerse en esta hacienda de Guadalmina?

Se publicó en forma de reportaje en 1947 en la revista Cortijos y Rascacielos y trataba principalmente de la vivienda colonial de los Goizueta que había sido diseñada por el norteamericano Arthur Edward Middlehursth. “Ocupa la planta baja 1.450 metros cuadrados… Piedras y mármoles de las canteras próximas, maderas americanas viejas, rejerías sevillanas y extremeñas… y alrededor de la casa jardines cuidados, campos de tenis, piscinas y praderas… se guarda una de las bibliotecas particulares más valiosas de España… y se admiran unas extraordinarias pinturas murales…”.



Gutiérrez Soto, considerado como uno de los arquitectos más destacados en el panorama nacional durante el siglo XX, acumula controversia, calificativos elogiosos junto a significativos silencios. Además de la conocida frase de Sáez de Oiza “Don Luis, menos piedras y más frigorías” con motivo de la construcción de la sede del Ministerio del Aire, sobresale, por venir de quien viene, la opinión de Fernando Chueca Goitia sobre su falta de personalidad. Su versatilidad en la adaptación al medio, la dependencia profesional casi exclusiva con la oligarquía franquista, comandante del Ejército del Aire, veterano de la Guerra Civil, presidente del Consejo Superior y de la Hermandad de Arquitectos y procurador en Cortes en representación del Colegio de Arquitectos de Madrid, junto a una larga trayectoria con más de 650 proyectos, 39 de ellos en Marbella y 6 en Estepona, son argumentos de peso para valorar su trabajo. Los proyectos de Marbella junto a los realizados en Sotogrande de Cádiz, conformaron un estilo propio que ocupa los últimos años de su vida. Una etapa denominada “El Sur”. El conjunto La Aldea de las Águilas en Guadalmina marcó un antes y un después en la arquitectura turística en la Costa del Sol.

Gutiérrez Soto proyectó su propia casa en los años cincuenta en un altozano privilegiado junto a la desembocadura del Guadalmina. Se distribuye en planta abierta y dispersa comunicada por patios, jardín, porche y galerías abiertas. Su aspecto exterior, configurado por la apropiación de un entorno natural de gran belleza en el que sobresale por su ubicación, se sirve de terrazas planas, módulos cupulados y un blanco deslumbrante. El resultado implica la expresión metafórica del poder, por su situación, y del placer vinculado con los axiomas del turismo. Esta identificación, establecida por las condiciones del espacio, la tradición histórica andaluza, sus tópicos y los componentes esenciales de la arquitectura para el ocio convierten este trabajo en clave para comprender la definición y evolución de la trayectoria de Gutiérrez Soto y en modelo para la zona.

“Un terreno feraz que da gloria el verlo, bajo un cielo inundado de luz ciega al mirarlo. El clima… como para los anuncios de las agencias de turismo: lo más alejado posible de las temperaturas extremas. Pero ¿ni siquiera calor en el verano? Ni eso siquiera. Hasta en agosto, una brisa fresca que acaricia y entona. No es de ahora la maravilla del sitio y del clima. Lo saben hasta las aguas del mar que besan esta costa de excepción. ¿No es de hace más de dos siglos la copla que por allá se canta?: Anda, ve y dile a Mahoma/ águila del mar de enfrente/ que no busque el paraíso,/ porque el paraíso es éste”.

3 comentarios:

  1. muchas gracias por compartir con nosotros su sabiduría y éste impresionante documento que nunca podríamos haber tenido acceso de otra manera; precisamente hace poco pasé con la bici por el Cortijo Guadalmina y literalmente se me caía la baba ante tanta belleza y buen gusto desplegados ante mis ojos.
    un saludo.

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  2. Solo corregir una cosa, Norberto Goizueta no era vasco, sino Navarro de un pueblo llamado Peralta.

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  3. Gracias por la corrección. Esa afirmación esta copiada textualmente de lo escrito por Gutierrez Soto, al que se le puede atribuir el error.

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